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martes, 2 de mayo de 2017

El papel de la familia y la escuela en la educación actual

Es necesaria una nueva forma de enfocar la educación en la familia, que a de tomar conciencia de la necesidad de su participación en ámbitos sociales más amplios.
La sociedad ha sufrido una evolución en los últimos tiempos que ha repercutido de forma directa en la familia y la escuela. Tanto es así que uno de los temas más destacados respecto a la educación en estos días es la colaboración entre ambas.
El papel de la familia ha ido evolucionando con la incorporación de la mujer al mundo laboral y con otros cambios de diversa índole, sobre todo política y económica. Esta ha pasado de ser la encargada única y exclusiva de la formación de los hijos e hijas, a delegar en la escuela parte de esta tarea.
Estos cambios de la sociedad actual son rápidos y profundos. La complejidad, cada vez mayor, demanda una nueva visión educadora de la familia y la escuela, lo que exige su compromiso para trabajar unidas en un proyecto común.

La familia:
La familia como primer ámbito educativo necesita reflexionar sobre sus pautas educativas y tomar conciencia de su papel en la educación de sus hijos e hijas. La realidad actual se le escapa, y esto repercute en la vida del niño y la niña, lo cual conlleva a su vez problemas escolares y familiares que surgen a diario: desinterés, falta de motivación, dependencia, bajo rendimiento, fracaso escolar, violencia, etc., y no se pueden achacar a la sociedad en abstracto, a la familia, a la escuela o al alumnado, de manera independiente, sino que la interacción de todos ellos es la que propicia esta situación.
Son los padres y las madres quienes gozan de una relación de intimidad única que exclusivamente se da en el seno de la familia y que permite todo tipo de interrelaciones personales: de afecto, ayuda, orientación, soporte, etc, que influyen y modifican los comportamientos de todos sus miembros. Suele decirse que en una familia todos educan y son educados.
Son, asimismo, los padres y madres quienes están en mejores condiciones, a causa de su cariño desinteresado, de conseguir el aumento en autonomía de sus hijos e hijas y, por tanto, la madurez: un crecimiento en libertad y responsabilidad que solamente es posible, de manera armónica, cuando la familia soporta las decisiones personales, con su mezcla de aciertos y errores.
La participación de los padres en la vida escolar parece tener repercusiones tales como:
• Una mayor autoestima de los niños y niñas.
• Un mejor rendimiento escolar.
• Mejores relaciones padres/madres e hijos/hijas.
• Actitudes más positivas de los padres y madres hacia la escuela.

Los efectos repercuten incluso en el profesorado, ya que los padres y madres consideran que los más competentes son aquellos que trabajan con la familia (Pineault, 2001).

¿Cómo llevarlo a la práctica?
Es necesaria una nueva forma de enfocar la educación en la familia, que ha de tomar conciencia de la necesidad de su participación en ámbitos sociales más amplios. Esto exige una formación de padres y madres a través de programas.
Las propuestas han de ir enfocadas hacia intervenciones globales en las que se impliquen las instituciones sociales, escolares y familiares, desde una perspectiva interactiva, ecológica y comunitaria.

La escuela:
La escuela se sitúa en el segundo espacio, de vital importancia, en la vida de los niños y niñas.
Entre sus objetivos se encuentra:
• Fomentar la participación.
• Cooperación.
• Colaboración entre el alumnado.

En consecuencia, la puesta en práctica de los valores comunitarios y democráticos que se proponen en la familia y la escuela formarían parte de las experiencias y vivencias del alumnado, desde los dos ámbitos en los que interactúa cada día, configurando su identidad y autoconcepto.
La educación no se puede fragmentar, y la familia y escuela son entidades paralelas y complementarias en este proceso, por ello la educación no tendrá éxito si no hay coherencia y comunicación en los dos ámbitos.

Cita: Martínez Torres, A (14 Noviembre 2012). El papel de la familia y la escuela en la educación actual, BLOG.

lunes, 1 de mayo de 2017

Actuaciones de éxito en relación a la participación y la formación de familiares

Los centros educativos tendrían que crear espacios y actividades para la participación decisoria, evaluativa y educativa de familias y miembros de la comunidad. Una actuación de éxito para la participación decisoria y evaluativa es crear comisiones mixtas de trabajo en las que familiares, maestras y maestros, miembros de la comunidad y otros agentes educativos y sociales toman decisiones conjuntamente y posteriormente evalúan el cumplimiento de las mismas. También son de éxito las comisiones mixtas de evaluación formadas por diversidad de agentes educativos, incluyendo profesorado y familias, que evalúan conjuntamente la tarea realizada por el centro educativo.

Por otra parte, familiares y otros miembros de la comunidad son recursos clave para incluirse en aulas heterogéneas, apoyando el aprendizaje de todo el alumnado, como ocurre en el caso de grupos interactivos, donde miembros de la comunidad participan en las aulas ayudando a grupos pequeños y heterogéneos de estudiantes a realizar actividades curriculares. Los grupos interactivos aumentan los aprendizajes de todo el alumnado y mejoran la convivencia.
Asimismo, familiares y comunidad pueden participar en otros espacios de aprendizaje de los centros educativos, como las bibliotecas tutorizadas y las aulas digitales tutorizadas, ayudando a las y los estudiantes en actividades escolares. Familiares y estudiantes también pueden compartir espacios de aprendizaje intergeneracional en la escuela o instituto.

En relación a la participación de tipo educativo, es necesario que las actividades de formación de familiares respondan a las necesidades formativas manifestadas por las propias familias. En este sentido, alfabetización en la lengua de acogida, informática, inglés, talleres de matemáticas y tertulias literarias dialógicas son algunas actividades de formación de familiares que están teniendo gran éxito. En las tertulias literarias dialógicas familias y otros miembros de la comunidad leen y debaten libros de la literatura clásica universal. Esta actividad contribuye a la creación de nuevas expectativas educativas que tienen un impacto directo en el entorno del aprendizaje familiar. Cuando las familias no académicas participan en las tertulias literarias dialógicas, crean nuevas prácticas de lectura, roles y modelos culturales de interacción que influyen el aprendizaje de sus hijos e hijas y, como resultado, mejoran su rendimiento académico.

FLECHA, A.; GARCÍA, C.; FLECHA, R. y RACIONERO, S. (2008): Aprendizaje dialógico en la sociedad de la información. Barcelona: Hipatia Editorial

Estudio de la participación de las familias inmigrantes en la escuela.

En este documento se estudiaron la importancia de la participación de familias inmigrantes en centros educativos pensando en la mejora de l...